Proyectos

Construí una rampa para mi perro (madera + impresión 3D)

Ronki, el perro de mi novia, ya no podía subir al sofá: le pesa el culo, tiene una edad y bajando es muy bruto. Lo fácil era comprar una rampa por 40 €. Pero vi una que se transformaba en taburete y se me fue la cabeza: decidí construir desde cero una rampa de madera que se pliega en mesita, con un par de piezas impresas en 3D para el mecanismo. Era mi primer proyecto en madera. Te cuento cómo fue, sin maquillarlo.

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La idea: que cumpla dos funciones

Lo primero que pensé fue comprar la típica rampa. No eran caras, pero no me convencía gastar dinero en algo que, si el cabezón no usa, se queda cogiendo polvo. Entonces vi un taburete que se transforma en rampa y eso sí me cuadró: una pieza, dos funciones. ¿Lo compré? No. ¿Para qué comprarlo por 40 € cuando puedes gastarte mucho más en herramientas y material, meterle un montón de horas y encima grabar un vídeo de todo el proceso? Lo tenía clarísimo.

El diseño (y el primer fallo)

Partí del modelo de AliExpress, pero quería darle una vuelta y hacerlo todo en madera para que fuera más duradero y elegante. Hice un boceto 3D y enseguida vi el problema: el piso donde va es pequeño, así que no podía meter ahí un mostrenco enorme. El reto pasó a ser que fuera compacto o plegable. Lo más complicado del diseño fueron las bisagras: necesitaba que la estructura tuviera fuerza tanto sentado encima (modo mesa) como con la rampa extendida.

La solución fueron unas bisagras de Leroy Merlín de las que se usan en gabinetes: dejan una tabla sobre otra pero, al extenderse, quedan totalmente rectas. Y de base, una tabla que me venía al pelo: 50 cm de ancho, de la que podía sacar cuatro partes con apenas cuatro cortes.

Las piezas impresas: lo único de 3D en todo esto

Seamos honestos: esto es carpintería con dos detalles impresos, no un proyecto de impresión 3D. Las piezas que sí imprimí fueron las del mecanismo de plegado. Mi primera idea era un anclaje con cilindros que encajaban entre sí, pero requería taladrar el tablón un montón de veces y no me veía capaz sin cargármelo. Así que lo rediseñé a una pieza con solo dos agujeros y dos tornillos: mucho más fácil de taladrar y, si se rompe un tornillo, vuelvo a imprimir la pieza sin rehacer todo. De paso imprimí también el tope que mantiene la tabla central en posición de rampa. Por fin desempolvé la impresora, que llevaba todo el verano tapada para no coger polvo.

Comprar el material: 57 € en Leroy Merlín

Antes de ir había comprado algunas herramientas en AliExpress (alzaderas para fijar las tablas, lijas, guantes y gafas, un taladro atornillador, tornillos y un serrucho japonés con el que no sé en qué pensaba para cortar tablones). En la tienda cogí la tabla, la mandé a cortar —menos mal, quedó mil veces mejor que como lo habría hecho yo y me ahorré comprar una caladora—, el barniz oscuro, un rodillo, una broca y más cosas. Pasé por caja: 57 €. Para el coche y a casa.

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Barnizar: el momento novato

Me informé sobre cómo trabajar la madera —es decir, le pregunté a ChatGPT— y me dijo que barnizara antes de montar para llegar bien a todas las caras. Era la parte que más miedo me daba. Improvisé un espacio de trabajo con un cartón de la impresora, plástico y papel por el suelo, y un táper a modo de cubeta para el rodillo. Le di dos capas, con sus dos horas de secado y su lijado entre medias. ¿Resultado? Quedó como lo haría alguien que no ha barnizado nada en su vida, que es exactamente lo que soy: pintura corrida por los bordes, ya endurecida y que no había forma de lijar. Visto de lejos, oye, no estaba tan mal.

El montaje: donde todo se torció

Marcar las tablas me llevó un buen rato (quería que quedara bien), y descubrí que todas las bisagras traían etiqueta; gracias al quitaesmalte de mi novia saltaron fáciles. Atornillé las bisagras del mecanismo y la cosa funcionaba, aunque me quedé corto de tornillos y casi tuve que contarlos. A partir de ahí, problemas en cadena:

En sus palabras del momento: un completo y absoluto fail. Reimprimí el tope con un pequeño saliente y lo atornillé más lejos para reducir el ángulo respecto al suelo. Me senté encima para comprobar que aguantaba y, plegada, se transportaba medio fácil en el coche.

El momento de la verdad: Ronki

La clavamos más o menos a la altura del sofá y tocaba lo difícil: que el bicho quisiera subir. Spoiler: no quería. Le daba miedo y se resbalaba; estuvimos un buen rato sin éxito, ni con el tarro mágico de premios. Al final, con media hora de paciencia y dos toallas para que agarrara, subió. Subir le da menos miedo que bajar, y sigue resbalando un poco, pero subió.

¿Qué aprendí?

Que hacer algo que cumpla dos funciones es difícil, y que me vengo arriba cuando no tengo ni idea de diseñar. Quedó más como mesita de noche que como rampa, las tablas eran demasiado grandes y arrastra varios problemas. Y aun así no estoy descontento: ya sabía que no iba a salir perfecto. La próxima vez, algo con un solo propósito.

Preguntas frecuentes

¿Se puede hacer una rampa para perros con impresión 3D?
La estructura entera tiene más sentido en madera: aguanta el peso y queda más duradera. Yo solo imprimí en 3D un par de piezas pequeñas del mecanismo (el anclaje de dos tornillos que une el tablón inferior a los laterales y el tope que fija la rampa). El resto es carpintería pura.
¿Por qué barnizar la madera antes de montarla?
Porque así llegas bien a todas las caras y bordes antes de que queden tapados por las bisagras. El problema es que, si luego tienes que taladrar, el agujero te puede astillar la madera ya barnizada. Aprendí a la fuerza que conviene taladrar también por la cara de abajo para que no salte.
¿Cuánto cuesta construir una rampa así frente a comprarla?
Comprar la versión taburete-rampa de AliExpress salía sobre 40 €. Yo me gasté 57 € solo en madera, barniz, bisagras y brocas en Leroy Merlín, sin contar herramientas ni horas. Si lo haces por ahorrar, cómpralo. Si lo haces por el gusto de construir y aprender, otra cosa.
¿Por qué mi perro no quiere subir por la rampa?
Casi siempre es miedo y que se resbala, no la rampa en sí. A Ronki le costó: la primera vez ni se acercó. Lo que funcionó fue bajar el ángulo (que no quede empinada), poner dos toallas para que agarre y muchísima paciencia con premios. Acabó subiendo, pero le costó media hora.

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